
Third Eye necesitaba posicionarse como una marca confiable dentro del mercado de wellness en Francia, superando el escepticismo alrededor del CBD. El reto era comunicar sus beneficios de forma clara y accesible, conectando con una audiencia amplia, incluyendo usuarios nuevos y generaciones mayores.
Se desarrolló una identidad visual y sistema de empaque minimalista y calmado, equilibrando una estética moderna de wellness con señales sutiles de confianza y profesionalismo. El diseño buscó simplificar la percepción del producto y hacerlo más accesible para distintos perfiles de usuario.




La marca logró establecer una presencia clara y coherente en el mercado, facilitando la comprensión del producto y fortaleciendo la confianza del consumidor a través de un sistema visual consistente.